Carta 7: Sobre la importancia de aprender a amarte a ti misma…

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“Cuando empiezas a mirarte con ojos de amor, el mundo entero también empieza a hacerlo. El amor propio se nota.”

Querida Elena,

Escribir sobre el amor propio es más fácil que practicarlo. Te escribo estás líneas con una vaga idea de lo que quiero transmitirte, pues debo confesar que todavía es terreno desconocido para mi también.

No me cabe duda que para poder amar a otros, primero debes aprender a amarte a ti misma, y para amarte a ti misma primero debes conocerte. Invierte todo el tiempo y el esfuerzo que puedas en conocerte a ti misma. El autoconocimiento es un escalón previo y muy necesario en el camino del amor propio. Descubre tus sueños, tus talentos, tu propósito, tus capacidades, tus virtudes y tus aparentes debilidades y defectos. Entre más te conozcas mas fácil se te hará aprender a amarte y aprender a aceptarte.

Aprender a amarte es un proceso largo y muchas veces complicado, pero merece la pena embarcarte en esta maravillosa aventura. Te aseguro que una vez decides amarte y aceptarte tal y como eres, jamás volverás a ser la misma. Caminarás más liviana, en paz contigo misma y con los demás, libre de miedos y frustraciones. Cuando empiezas a mirarte con ojos de amor, el mundo entero también empieza a hacerlo. El amor propio se nota.

Amarte significa comprender que la perfección no es algo a lo que puedes aspirar por que es un espejismo, una mentira imposible de atrapar. No caigas en la trampa de intentar ser perfecta, no sólo es imposible, sino inútil y agotador. Aprender a amarte significa lograr ver más allá de todas tus imperfecciones y aún así elegir aceptarte tal y como eres. La clave de la felicidad está en aprender a ver la belleza en la imperfección. Es aceptar que todas tus imperfecciones te hacen tú, y tú eres suficiente; eres mucho más que suficiente.

Amarte es poder apreciar que eres una obra de arte en constante evolución, y el arte como la perfección es un tema muy subjetivo, por lo tanto, no aspires a ser perfecta, aspira a estar presente, a vivir en paz, a ser la mejor versión de ti misma y sobre todo; aspira a ser feliz. Amarte es comprender que una vida perfecta no necesariamente es una vida feliz. La perfección aparte de estar sobrevalorada es aburrida por que no hay espacio para crecer ni para mejorar.

Acepta que eres única, auténtica e irrepetible, y al serlo no puedes gustarle a todo el mundo, y está bien; con que te gustes a ti misma es más que suficiente.

Cuando eliges el camino del amor propio, te eliges a ti misma y eliges vivir tu propia verdad; eliges hacer las paces con tu historia y dejar de creer las mentiras que el mundo te ha contado sobre ti. Elige soltar todo aquello que ya no necesitas, todo a lo que una vez te aferraste creyendo que allí encontrarías lo que todo este tiempo siempre ha estado en ti.

Amor propio no es egoísmo, arrogancia, vanidad, ni creer que no necesitas a otros. Es comprender que el amor no es algo externo a ti. Es comprender que no puedes encontrarlo ni debes buscarlo fuera de ti en alguien más, por que tú eres amor, estás hecha de él, en él y para él. Intenta descubrir ese amor que tanto vas buscando en otros en ti misma, de igual manera intenta reservar un poco de ese amor que vas repartiendo al mundo para ti misma.

Cuida las palabras que usas para referirte a ti misma. Las palabras más ponderosas que pronuncias son las que escoges para hablarte a ti y de ti; hazlo con sumo cuidado y sobre todo hazlo con amor. En la carta anterior te hablaba de la regla de oro: trata a otros como te gustaría ser tratada, pero, ¿y si antes intentaras tratarte a ti como te gustaría que otros te trataran? Procura cuidar de ti como cuidarías de otros.

Sé suave y amable contigo misma. Tómate tu tiempo y ve a tu ritmo, no seas tan dura contigo misma y jamás te compares con otros. Enamórate de tus tiempos, ama tu verdad, tu historia, tu pasado, tus errores, tu proceso, tu ritmo y tu capacidad de evolucionar. La única persona con la que deberías compararte es con todas las versiones anteriores de ti misma, y ser tú, tu misma vara para medir tu progreso.

Amarte a ti misma es elegir sanar, es elegir perdonar, es elegir evolucionar. Ama tus cicatrices, por que cuentan tu historia. Si las tienes, es por que algo grande has vencido.

Ama y respeta el cuerpo que habitas como el templo que es. No trates a tu cuerpo como tu enemigo. Tu cuerpo no fue diseñado para ser perfecto, fue diseñado para cambiar y crecer contigo y para permitirte experimentar las maravillas de este mundo con todos tus sentidos. Haz del espejo tu mejor amigo; hazlo un hábito y repite mirando a los ojos de tu propio reflejo cuanto te amas. No esperes a estar más alta, más delgada, más rubia, más morena, menos de esto o menos de lo otro para comenzar a vivir esta vida plenamente. Ama tu cuerpo por que es la expresión física del milagro que eres tú. Cuidar y respetar tu cuerpo es una manera importante de amarte.

Creer en ti misma también es una forma de amor propio al igual que lo es establecer límites. Confía en tus instintos, valórate lo suficiente para liberarte de todas aquellas personas, hábitos y situaciones que no son saludables para ti. Ámate lo suficiente para dejar ir todo lo que te resta y te arrastra, lo que ya no te sirve, y lo que ya no te suma.

Sé tu primer y último amor, el más intenso, el más fiel, el más duradero y el más real. De todo lo que elijas hacer en esta vida, amarte a ti misma será lo más importante.

Te quiere,

Mamá.

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